domingo, 24 de noviembre de 2013

XIV Marcha BTT La Nucía (2013)

Después de las ausencias de los dos últimos años, hemos vuelto a huir del frío estepario y del desapacible, continuado y desmotivador viento que azota (en las últimas semanas) nuestro Altiplano, buscando la eterna primavera (en esta ocasión algo "fresca") y el festival de puro mountain bike que siempre es la Marcha BTT de La Nucía: Un autentico festín de senderos concentrados en apenas 30 km de recorrido.
Después de buscar sin éxito a nuestras liebres-Gobik-Managers (y su ausente tienda-tenderete ambulante) nos situamos en la parrilla de salida. A las 10:00 h comienza la marcha por pistas de tierra y asfalto en llaneo o suave bajada, hasta que llegamos a un carril-sendero que asciende por el lecho de un barranco y conduce a la pista de subida al coll del Pouet.
Dura subida, que se hace más dura y larga de lo que realmente es y que pone, ya casi definitivamente, a cada uno en su lugar. Poco después nos desviamos por un sendero y comienza la diversión. Rápidos y disfrutones senderos de descenso, de firme pedregoso y con tramos intermitentes de escalones rocosos, que descienden por una loma, desgraciadamente desprovista de vegetación debido a pasados incendios forestales, que nos ofrece unas magníficas vistas de la costa alicantina y de los monstruosos edificios de Benidorm que, desde estas alturas, resultan incluso atractivos. Frente a nosotros el Mar, en perfecta calma, invita al disfrute pausado y a su contemplación, cosas que, en esta ocasión, dejamos pendiente para la próxima salida de turismo BTT. 
Nos acercamos nuevamente a la carretera CV-70 y, poco después, comenzamos el segundo bucle del recorrido: Otro atracón prácticamente ininterrumpido de senderos; sube y bajas, toboganes, falsos llanos y descensos, con algún que otro corto tramo temerario, se suceden en un firme regular y predominantemente arcilloso. Pedaleas, pasan los kilómetros y vas tan concentrado en la próxima curva, en el siguiente tobogán o en la rampa que se adivina en el próximo cambio de rasante que, ajeno a todo lo demás,  parece que el tiempo se detiene. 
Unos repechos pisteros nos conducen al último barranco del día, cuyo posterior ascenso no ciclable toca hacer a pie. Un último empujón y llegamos a la meta, pese al esfuerzo realizado, con sonrientes caras de satisfacción. ¿Quien dijo sufrir?. Esto han sido algo más de dos horas de divertirse y disfrutar como niños. Para sufrir ya está la vida y ... bueno, también Riópar. 

Aunque no hemos logrado superar nuestras mejores posiciones de años atrás (este año se respiraba en el ambiente bastante más afluencia y nivel de lo que recordábamos), al final, y para acabar nuestra última temporada pre-master 50, nos hemos vuelto a nuestras madrigueras con unas honrosas posiciones y, lo que es más importante, con la ilusión y motivación renovadas para afrontar el duro invierno que se avecina; y es que, el clima, los paisajes, los senderos y la diversión que ofrece el recorrido de la Marcha BTT de la Nucía rejuvenecen hasta a unas liebres-bikers entradas en años como nosotros. Muy recomendable. 


Track (de wikiloc): Aquí
Distancia: 29 km
Desnivel acumulado: 1.000 m
Tiempo (mov): 2:10 h.
IBP: 97

lunes, 11 de noviembre de 2013

VALL DE LAGUAR

El Barranc de l´Infern, situado en el Vall de Laguar, al norte de la provincia de Alicante, es el escenario de esta espectacular ruta senderista señalizada como sendero PR-V 147.

El Vall de Laguar, el que fuera el último reducto de los moriscos en el Reino de valencia, encierra más de 10 km de senderos y 6.500 escalones rocosos de origen morisco por los que discurre la práctica totalidad de esta ruta. Debe ser debido a ese ingente trabajo y obra de ingeniería humana por lo que se la conoce con el sobrenombre de "La Catedral del Senderismo". 
Foto: Jaime Díaz

En noviembre de 1609 desde los puertos de Denia y Xábia partieron unos 42.000 moriscos rumbo a Orán, en un exilio forzoso del que no regresarían jamás, como consecuencia de la decisión de la monarquía española de expulsarlos de la patria de sus antepasados (La masacre del Cavall Verd). Lamentablemente, más de 400 años después, y pese a los numerosos rasgos culturales, sociales y gastronómicos heredados de aquella civilización, los restos de esas corrientes de intolerancia y fundamentalismo religioso que motivaron la expulsión todavía persisten y no han terminado de desaparecer del todo en ciertos sectores de la sociedad española.
Comenzamos el recorrido en Fleix (pueblo de "enmedio" de los tres que componen la Vall de Laguar) por la carretera en dirección a Benimaurell. A escasos 100 m abandonamos la carretera y continuamos por un camino que nos conduce a un lavadero y la Font Grossa. Poco después nos desviamos por un sendero, a nuestra derecha, que desciende por escalones de piedra hacia el cauce seco del río Girona.
Pasamos junto a la cabecera del Barranc del Salt y el Forat, un agujero tallado en la roca. Desde aquí divisamos el barranco y la espectacular subida por la vertiente contraria al mismo.
Cruzamos el barranco y acometemos una larga subida hasta el Pou Juvea y los Juvees d´Enmig.
Continuamos por el camino y nos desviamos a izquierda, siguiendo la señalización existente, hacia el Barranc de l´Infern.
A mitad del descenso nos encontramos la Font del Reinós, un oasis de paz y aguas cristalinas, en donde aprovechamos para comer y rellenar las cantimploras.
Llegamos al cauce del barranco, lo seguimos unas decenas de metros a nuestra derecha y un poco más adelante nos desviamos a izquierda por la vertiente opuesta. Retomamos nuevamente el ascenso acompañados de espectaculares vistas del barranco y una abundante vegetación de palmito que nos acompaña en esta parte del recorrido.
Llegamos a los Juvees de d´Alt y nos desviamos por un camino a la derecha.
Dejamos el camino, junto a unas ruinas, y continuamos por un sendero (señalizado), a nuestra izquierda, en descenso hacia el barranc de Racons.
Desde el barranco comenzamos otra sinuosa y escalonada subida por este sendero/balcón natural acompañados, una vez más, de impresionantes vistas de esta agreste zona de la orografía alicantina.
En la parte alta, junto al collado, una altiplanicie-mirador nos regala espléndidas vistas de todo el valle hasta alcanzar Denia, el Montgó y el mar Mediterráneo.
Enseguida nos encontramos la Fuente del Olbist. Mas adelante atravesamos Benimaurell y pasamos por el lavadero del pueblo. Continuamos caminando entre almendros, olivos y campos de labor hasta llegar otra vez a la Font Grossa y finalizar la ruta en Fleix.
En resumen, una imprescindible ruta senderista de la provincia de Alicante en la que al propio y alto valor deportivo y paisajístico del recorrido, hay que sumar el incuestionable valor cultural e histórico de los senderos moriscos del Vall de Laguar, en los que al senderista no le cuesta trabajo imaginar a los antiguos pobladores viviendo y cultivando estas tierras, asombrándose, paso a paso y escalón trás escalón, de este excepcional y cercano ejemplo de supervivencia y adaptación del hombre a la naturaleza.

Track: Wikiloc

Datos prácticos:
Distancia: 14,0 km
Desnivel acumulado: 700 m
Tiempo en movimiento: 04:45 h
Dificultad física Media-Alta.
Observaciones: Fuente de agua hacia el km 6. Ruta bien señalizada.

jueves, 7 de noviembre de 2013

SIERRA ESPUÑA 2X1- SEGUNDA EDICIÓN

(Texto Chir-liebre)
Este pasado viernes, día de Todos los Santos, Las Liebres nos fuimos a Sierra Espuña por segunda vez este año. Tal fue el buen sabor de boca que nos dejó la ruta que realizamos en febrero que hemos repetido la zona con una segunda parte en este otoño del 2013 que no termina de llegar. Y, efectivamente, empezamos esta nueva edición con las mismas ganas y entusiasmo con que terminamos la anterior.
El número total de participantes fue muy notable: diecinueve. Quince miembros del Club, (bienvenido, Carlos, que ya eres de los nuestros) y cuatro Fuera Pistas que se apuntan a las mejores y siempre son bien recibidos, lo cual no es nada nuevo porque aquí todo el mundo es amigo.

A las 8:30 conseguimos arrancar la marcha en una mañana con muy buena temperatura y sin viento: las mejores condiciones para montar en bici.
Empezamos con un kilómetro contra la corriente del canal del Trasvase para entrar en harina a balón parado y sin más preámbulo. Una senda en subida hasta el km 2,3 nos hace entrar en calor. Se sucede una bajada y un tramo de enlace por caminos hasta llegar a otra serie de sendas en subida que en el km 11 descienden por pistas hasta la pedanía de El Berro.
Continuamos por unos caminos rurales que, repecho tras repecho, finalizan en un cortijo en ruinas. Allí un empinado sendero nos lleva a la pista asfaltada en continuo ascenso que dejamos en Prado Chico, km 20 de la ruta. 
El camino, ahora de tierra, sigue subiendo entre pinares hasta alcanzar el Collado del Rayo. Poco después llegamos a Fuente Blanca, km 28. Reponemos agua y fuerzas. 

Y retomaremos la ruta adentrándonos en la senda que recorre el barranco de Malvariche. Un tramo duro, difícil y lento. La senda, muy sucia, llena de piedras y escalones rocosos, solo está al alcance de nuestros Messi y Ronaldo (que cada cual elija a cada quién). Nos obligó a hacer demasiados tramos a pie y se cobró algunas víctimas, entre las que me cuento. Espero no acabar siendo "El Manco de Sierra Espuña".
Creo que fue de las pocas veces en que he visto a Las Liebres deseando que acaben las sendas y que empiecen las cuestas; que volvieron en el km 32 y duraron 9.250 metros para ascender 728 m hasta llegar a los 1.568 m del Pedro López, desde cuyas alturas Andrés, Miguel Lucas, Paco Sánchez y yo pudimos contemplar las impresionantes vistas que alcanzaban el mar. 
La cuenta del GPS llega a los 2.000 metros ascendidos. El resto del grupo, ocupado en medir sus fuerzas en las duras cuestas finales, había pasado de largo. 
Nos volvimos a reunir en el km 42,5 para visitar juntos los numerosos pozos de nieve que existen en la cumbre de Sierra Espuña que son algo curioso y digno de ver.
Tras el breve periplo turístico empiezan las bajadas. En el Collado Mangueta empezamos por una zigzagueante senda que acaba en la carretera del Collado Bermejo. Las cerradas curvas se suceden y el personal disfruta de lo lindo en los 4 km de zigzag; justa recompensa tras el duro sacrificio de alcanzar la cumbre.
Un corto tramo de asfalto y tomamos otra sucesión de sendas que descienden durante más de 4 km hasta el Barranco de Leyva. Sendas cómodas pero a tramos muy cerradas, en las que las liebres se dejaron el pelo y la piel en las coscojas, saliendo arañadas como de una pelea con gatos.
Llegó después lo que muchos sabíamos pero no queríamos reconocer: 4 kilómetros largos de subida hasta completar el Km 63 con agradables sendas en ascenso hasta cruzar la carretera de la Sierra, que continúan en un tramo de pista que sigue picando hacia arriba pero ya con menos saña.

Y por fin el broche final: la bajada por la senda de las Mil Curvas. 7,5 km hacia abajo por un sendero ancho, rápido y revirado que dejaron en todos un magnífico sabor de boca y la sensación de que los arañazos, las caídas, los golpes contra los árboles, los pinchazos, las cadenas rotas, la interminable subida, el monótono asfalto y las excesivas horas empleadas en la ruta habían merecido la pena.
En esta ocasión Sierra Espuña ha mostrado una visión muy distinta, no tan amable, de la que nos ofreció en febrero. Los interminables meses de sequía han hecho mella en las sendas, que en poco se parecían al terreno cómodo, húmedo y asentado de la vez anterior. El recorrido por la cara norte obliga a ascender a la cumbre por pistas, algunas incluso asfaltadas. Discurren por parajes de indudable belleza, pero se pierde el encanto de ascender por los senderos zigzagueantes de la otra vertiente, que son, probablemente, el elemento más peculiar de las Sierra y que la convierten en un sitio especial para la práctica de la bicicleta de montaña. Un verdadero parque temático BTT.

A pesar de ser un grupo tan numeroso, con niveles e intereses dispares, con las inevitables averías y desesperación momentánea de algunos, la ruta se desarrolló con normalidad y terminó como debía: con una merienda (ya no era hora de comidas) en el Jarro de Oro que fue vista y no vista. Porque eso sí, pedaleando somos de primera, pero comiendo ganamos la liga de campeones. Y ahora, tras nacionalizar a Carlos el ontureño, ya sí que no tenemos rival.

Track: Aquí

Datos GPS:
Distancia: 69 km.
Desnivel acumulado: 2.290 m.
Tiempo en movimiento: 6:40 h.
Dificultad Física y Técnica Alta.
IBP: 174
Observaciones: tramos no ciclables y cerrados por la vegetación en el sendero del barranco de Malvariche.



martes, 22 de octubre de 2013

RIÓPAR 2013: X MARCHA BTT LOS CALARES DEL RÍO MUNDO



PARTE I: RECORRIDO CORTO.
(Así lo vio Juan Ramón).

La marcha de Riópar de este año 2013 levantó entre nosotros todas las expectativas posibles. Sin acabar agosto y las vacaciones ya empezamos la preparación con un improvisado atracón de sendas al que siguieron etapas cada semana más exigentes: Pisana y el rodeo a la Sierra de Salinas pusieron a prueba la paciencia de todos. En El Capirutxo y la Silla sentimos cómo el tío del mazo nos pisaba los talones. Subir al Carche con los Gavilanes me ayudó a mantener el control para aguantar una subida larga llegando todavía con fuerzas a la cumbre. Y acabamos septiembre recobrando la sensatez en las brutales trialeras  y escalones de Játiva al echar pie a tierra si la ruta se ve demasiado turbia. 
Juntando las de Almansa y las de Yecla, octubre se convirtió en una orgía de sendas y así llegó el fin de semana de la carrera en Riópar, donde todos íbamos a comprobar en carne propia que cualquier parecido del entrenamiento con la realidad, sería pura coincidencia.
El fin de semana se presentó perfecto. La casita rural en el pueblo para disfrutar el ambiente ciclista. El tiempo, que ya preocupa siendo octubre y tan bueno. El arroz del sábado con los Gobik Managers que se consolida en el programa de actos de la carrera. Verduras y pasta para la cena y a las once en la cama a digerir los hidratos de carbono para la carrera. Pero algo turbaba mi descanso. Porque me acosté jugando mi atlético, aunque viendo la trayectoria de esta liga, ¿alguien dudaba que ganaría al Español?
Muy temprano desayunaba con los dos Javis y el Internet de mi sobrino (mi zapatófono ha muerto) me trajo la mala noticia: habíamos palmado. La expectativa de quedar como líderes en solitario, se quedó en la decepción de pasar a ser segundos. Vísperas de mucho, días de nada. Y lo peor todavía estaba por llegar.

El ambiente en la salida era fenomenal. Se notaba poca tensión. Todos teníamos claro que, saliendo delante o detrás, la ruta en poco tiempo pondría a cada uno en su lugar.
El pelotón recibe los ánimos del público mientras se despereza por las calles del pueblo rumbo al Gollizo, en lo que sería la primera subida del día, por pistas amplias y bien compactadas en las que cada uno buscaba su sitio para encarar la primera bajada y senda del día hasta las Casas de Las Tablas. A pesar de las buenas intenciones de la organización, los seis kilómetros iniciales de subida no fueron suficientes para clarear el grupo y, en la parte en la que me tocó empezar, el pelotón de lo torpes por lo visto, tuve que esperar dos veces a que se despejaran las colas en sitios en los que, sin complicaciones apreciables, algunos se bajaban de la bici; que yo no lo critico, pues cada uno es libre de elegir su medio de transporte y seguir a pie cuando lo crea conveniente. Pero apartándose a un lado y dejando paso educadamente a los que venimos detrás.
Una cómoda bajada por sendas y pistas nos lleva a las cabañas de El Lagunazo donde se inicia una divertida y a ratos exigente sucesión de caminos y senderos que, cruzando la carretera de Siles por un desagüe y la de Elche de la Sierra escoltados por la Benemérita, nos lleva al primer avituallamiento cerca de Mesones. 
Poco antes una parada, provocada de nuevo por el pelotón de los torpes, me permitió comer una barrita, de modo que me salté la parada iniciando la ascensión al Calar del Mundo casi en solitario, tranquilo y ojeando el pulsómetro para no pasar de revoluciones. La subida es, ya se sabe, larga y dura, y un hombre mayor como yo no puede permitirse ninguna alegría.
Pasa el tiempo y pasan los kilómetros. Una comparsa de Elda, no sé si mora o o cristiana,  llega a mi altura y me supera. Recojo el cadáver de algún que otro valiente (ninguno llamado Óscar) y cambio impresiones con el tendero que me vendió la bici. Le comento lo tranquilo que va uno cuando lleva una patilla de cambio de repuesto en la mochila. Él, JR y yo sabemos porqué lo digo. Da gusto hacer tratos con gente tan formal y seria.
A mitad de subida aparece el letrero con el km 30. Aquí la cosa pasa de mal a mucho peor. Los cuatro mil metros que siguen llegan a ratos al 18%. Al poco me alcanza la guardia civil, que casi me tira en plena rampa por no guardar el metro y medio. Tras cada curva viene un repecho peor. Con toda la vajilla puesta el pulsómetro no baja de 170, pero no tengo otra alternativa. El Calar es así. Aprovecho los pocos descansos para bajar el ritmo procurando en cada repecho guardar algo para el siguiente.
En el km 37 desaparece la vegetación y solo se ve un repecho y gente parada en lo alto. Ha llegado el segundo avituallamiento. En éste sí paro a comer. Juanmi está allí reponiendo fuerzas, pero no se le ha quitado el susto de la cara. Por mucho que te cuenten, la subida al calar es siempre más de lo que uno se imagina. Estamos a 1560 metros de altura y corre un viento que hiela el sudor. Así que emprendo la marcha seguido por Juanmi. Disfruto un tramo rápido. Las ruedas de mi 29 pasan de puntillas por encima de las piedras. Saludo a las vacas que nos miran perplejas y llegando a la tinada accedo a la senda que nos conducirá hasta la orilla del río. Siguiendo a uno de Pinoso, la gente parada se aparta de la entrada a la senda que es sencillamente espectacular: una serie de escalones con una salida clara en la que controlar la bici tras el desenfreno inicial. Continúa el tramo más bonito, entretenido y divertido del recorrido. Una senda memorable. Rápida y limpia en un terreno sin apenas asperezas corta la empinada pendiente a través de un encinar denso y espeso.
 La bajada es muy exigente. Ya lo advirtió Alfonso el viernes: lo duro no son las subidas, son las sendas. Y no se equivocó. A medida que perdía altura la tensión de las piernas iba en aumento. Las manetas de freno se endurecían: no bastaba un dedo para mantener el control. Las manos ya se agarrotaban cuando la bajada acaba y unos metros de llano dan una ligera tregua. Ignorante de mí, respiro tranquilo y confiado sin saber que “el perro del lechero” se escondía detrás de una carrasca. Y en el primer repecho noto cómo me dio un bocado en el muslo: un calambre de intensidad suficiente para recargar un iphone. Estiro, me recupero y consigo alcanzar un ritmo decente buscando un pedaleo redondo. Y así llego al aparcamiento de los Chorros donde las animadoras de los liebres y allegados se desgañitan jaleándonos al pasar.
 Animado, recuperado (pensaba yo) y con fuerzas continúo por la senda hasta que un parón me hace echar pie a tierra. Y aquí llegó mi final pues el muslo derecho se me agarrotó por completo con un intenso dolor que mi cara, según me contaron, no podía disimular.
En semejante trance me adelantó mi amigo Alfonso de Cieza, quien se compadeció de mí y siguió. Al poco asomó Juanmi, decidido a tomar “la corta” ante el deterioro muscular que estaba experimentando. Así que me tuve que rendir a la evidencia y cambiarme de carrera, acompañando a mi colega por el “circuito alternativo” que, siendo casi todo cuesta abajo, era el único que me podía permitir.
Con gran desconsuelo tomé las de Villadiego, ya sin ansia y sin prisas. Me perdí gran parte de la ruta y me pesa; sobre todo por no haber conocido la Cañada de Los Mojones que, por lo que cuentan, es un lugar encantador. Habrá que volver otro día.
Entramos a meta relajados y tranquilos, con un tiempo de 4:21 llegando antes que Gabi por primera vez en la vida. Muy frustrado y un poco desorientado saludo Dani y Javi Ortuño, liebres que abandonaron antes por avería mecánica. Cuando Isra me avisa -Te están nombrando por megafonía. Has quedado primero de tu categoría-. Menudo sobresalto. Voy corriendo a buscar al del micrófono a explicarle lo sucedido y me echa la bronca. Otra vez me llevaré el chip a mi casa. Al final se aclaró todo y después de recuperarnos, hidratarnos y ducharnos celebramos la carrera como en la aldea de Astérix, comiendo y bebiendo todos juntos en Los Bronces, comentando las penalidades que cada cual pasó y haciendo planes para la próxima edición, para la que habrá que plantear una estrategia mejor.

PARTE II: RECORRIDO LARGO.
(Así lo vio Andrés).

Hasta el km 45 pedaleo en solitario, sin contacto visual con el resto de liebres, aunque intuyendo que no debían andar muy lejos (tanto por delante como por detrás) y con la sensación de que llevo un ritmo demasiado elevado y no estoy bebiendo suficiente agua. No se si lo pagaré al final.
La subida al Calar, a mi propio ritmo, no me resulta, a diferencia de otras ocasiones, especialmente dura ¿es que habrán arreglado el camino?. El sendero de descenso posterior, no transitado en anteriores ediciones y gran sorpresa de este año, es sencillamente espectacular. Un largo tramo, rápido, sin apenas escalones rocosos y de dificultad técnica moderada, pedaleando sobre una auténtica alfombra de hojas secas; y todo ello en medio de un tupido bosque de encinas salpicado a su vez, aquí y allá, por pinceladas otoñales de otros árboles caducifolios; tres kilómetros de auténtica gozada.
En el avituallamiento del km 45 me adelanta Miguel Lucas. ¡Vaya con estas liebres Master + que no necesitan ni parar a comer o beber! Dejo el avituallamiento y, a toda prisa, continuo tras el. Pedaleamos juntos por un sendero paralelo a la carretera hasta que comienzo a perder metros poco antes de acometer el duro camino de ascenso a la Cañada de los Mojones.

Aprovecho los kilómetros de falso llano de la Cañada para acelerar el ritmo y ganar metros hasta alcanzarle. Comenzamos otro fantástico y nuevo sendero (Km 52), con continuos sube-baja iniciales, en los que las fuerzas me empiezan a flaquear y vuelvo a retrasarme. Continuamos por un tramo de descenso técnico, en el que choco aparatosamente con un árbol, afortunadamente a escasa velocidad y sin consecuencias, pero que aconseja, a partir de ese momento, circular con mayor prudencia.

Llego a un camino (Km 58) en buen estado y moderado ascenso en el que aprovecho para echar el resto, aumentar el ritmo e intentar alcanzarle. En ese momento mis castigados músculos me mandan el primer aviso, empiezo a sentir rampas musculares y acabo con un agarrotamiento de mi pierna derecha que me obliga a bajar de la bicicleta, hacer estiramientos y automasajearme ambas piernas (ante la ausencia del “Tío del Mazo” me visita “El Tío Calambre”). Estoy en tierra de nadie, sin posibilidad de abandono, y Miguel Lucas ha puesto definitivamente tierra de por medio, aunque, paradojas del destino, con la mala fortuna de salirse posteriormente del recorrido, en los últimos kilómetros del mismo, llegando a meta después de mi y entrando en cuarta posición de su categoría, a escasos cuatro minutos del tercero.

Retomo la marcha a un ritmo muy suave, comienzo el descenso hacia el Arenal y noto como, poco a poco, van remitiendo las molestias musculares. Parece que pese a todo voy a poder acabar la marcha.

Después del Puerto del Arenal (Km 60,5) continuo el descenso por otro nuevo sendero, paralelo a la carretera y a tramos técnico, coincidente a su vez con el trazado del recorrido corto y en el que llegamos a confluir ciclistas participantes en ambos recorridos. A continuanción un corto tramo de camino al que le sigue un sendero de descenso (ya conocido de anteriores ediciones) que presenta puntuales tramos técnicos y obliga, ante la escasez de fuerzas y reflejos, a tomar más precauciones de las habituales. 

En el Km 65, y después de una considerable dosis de esfuerzo psíquico y control mental, con Riópar y, lo que es peor, los barriles de cerveza a tiro de pedal, logro vencer las tentaciones que imponen la sensatez y la prudencia, alejo las refrescantes y placenteras imágenes que aturden mi mente y continuo por el recorrido largo, conformándome, apenas, con un plátano y un vaso de bebida isotónica en el último avituallamiento, antes de acometer los restantes y últimos 400 m de desnivel de subida del día.

El recorrido continúa por un sendero que asciende en dirección a Riópar viejo, próximo al arroyo del Rigüelo y que incluye algunas cortas y fuertes rampas que, a estas alturas de la ruta y en previsión de males mayores, inevitablemente hago a pie. A unos 2,0 kilómetros este sendero enlaza con una pista forestal, afortunadamente ya en suave y moderado ascenso, que permite, con paciencia y austeridad en los desarrollos, hacer kilómetros y ganar altura sin excesivos esfuerzos. Cuando acaba la pista, continúo por una fuerte rampa de ascenso (nuevamente a pie) y un sendero próximo al pintoresco cortijo de la Toba y la carretera de Alcaraz. A continuación, un nuevo sendero de descenso, con más tramos técnicos y de fuerte pendiente de los deseables a estas alturas, conduce a la pista de El Gollizo.

Apenas un kilómetro después, nuevo desvío y nueva senda, rápida y, salvo algún paso aislado, de dificultad moderada que acaba en un camino, junto a una balsa y un bucólico cortijo en ruinas, y que, ya por fin y en rápido descenso, nos conduce a Riópar después de, al menos para la mayor parte de los mortales, más de cinco horas ininterrumpidas de bicicleta de montaña por un entorno y un paisaje, como siempre, espectacular.

Felicitaciones a los organizadores (así como a todo el personal de apoyo en los cruces y avituallamientos) que, después de ya (en mi caso) seis años consecutivos, no dejan de asombrarnos con el recorrido (este año más duro y con mayor longitud de senderos que otros años) y nos ofrecen nuevas sendas y parajes por los que pedalear en cada edición.

¡Volveremos! Aunque eso si, para próximas ediciones la organización debería mostrar un poco más de comprensión y consideración para con los participantes ya que, pese a nuestra aguerrida apariencia, somos humanos (o liebres-humanas) y como tales, y después de 65 km en las piernas, débiles de mente y de espíritu. Por ello, castigar si queréis nuestro atrevimiento con más senderos, cuestas y kilómetros adicionales pero, por favor, no volváis a tentar al homo-lupulus (o homo-cervecero) que todo biker lleva dentro poniendo tan fácil como en esta ocasión el abandono del recorrido largo. ¡Para decisiones difíciles ya está la vida!.

El primero, el último y la clasificación de los miembros del Club que terminaron el recorrido largo:


Datos prácticos:
Distancia: 74 km
Desnivel acumulado positivo: 2.220 m (Google) – 2.310 m (Compe GPS).
Horario (en mov): 5-7 h
IBP: 230

lunes, 7 de octubre de 2013

Tobarrillas Total Extreme 2013 - La gran ruta, El gran grupo.

El sábado fue uno de esos días memorables de bicicleta de los que quedan en la memoria individual y en la colectiva. Ayer se mezclaron, como ningún otro día, las sendas, los kilómetros, las horas, el sufrimiento, el paisaje, el compañerismo, la solidaridad, la diversión, el deporte, el esfuerzo y la satisfacción del trabajo bien hecho.

La expectación era muy grande en cuanto a esta ruta, calificada para muchos, entre los que me incluyo, como la "mejor ruta" que puede hacerse saliendo y volviendo a Yecla en una sola mañana. Al llegar a la fuente de los leones, aún de noche y con las legañas mal quitadas, quedé maravillado ya al ver el gran número de liebres que allí nos habíamos presentado. Casi sin tiempo de saludarnos ni de esperar a los más tardones, partimos hacia el norte, ansiosos y deseosos de llegar a Tobarrillas, sin querer ser conscientes todavía de todo lo que nos quedaba por recorrer y todo lo que nos quedaba por disfrutar.


Almansa al fondo

No haré como en otras crónicas en las que describo la ruta, y no lo haré porque no cabe en esta entrada, por que no le encuentro sentido hacerlo. No lo hago porque lo mejor es que la hagáis, que la sufraís, que os perdaís por estos parajes, que disfrutéis de tantos kilómetros de pistas, de tantos kilómetros de sendas, para arriba, para abajo, de la belleza y grandeza de algunos bosques atravesados, de la dureza y sufrimiento que supuso la acumulación de kilómetros y kilómetros de sendas, de la preciosa pista en suave ascensión al barranco de la Mosca, del maravilloso Cuco de los Garganchines y con su magnífico entorno, de las sendas por bosques frondosos en continuo zigzag, de la subida a los molinos por la senda, mucho más bonita y entretenida que por el duro y empinado cortafuegos, de las vueltas que le dimos a las preciosas sendas del Cerro de la Bandera, de la inigualable senda de la Casa del Aire y continuación con la senda del Barranco del Agua, de la pedregosa subida a Gilopo, de la pesada y dura, a estas alturas de la película, subida hacia el oasis de Olula, cuya agua fresca, clara y transparente, emana constantemente para saciar las bocas de los esforzados ciclistas. No cabe explicar con palabras el esfuerzo en las sendas postreras, Olula, Tanos y Casa Jaime. ¿Quedó algún tramo de senda por recorrer?

Los fotógrafos. Gracias Raúl por las fotos
Mención especial merece el funcionamiento del equipo de mecánicos en ruta de las Liebres, que al final tuvieron un duro trabajo con el cambio de Javi Chirlaque, el cual, cansado ya de tanto mover la cadena para arriba y para abajo, decidió tomarse un respiro. Allí estaba, como no, la siempre socorrida "goma de Juan Ramón", la cual lamentablemente duro un suspiro por la empinada senda de Casa Jaime. Una brida le sustituyo como bien pudo. Y para que contar el ansia con la que pusimos rumbo a casa, para llegar a una hora lo más decente posible, volando sobre la pista de la Casa del Nene.
 


La fiesta del sábado lo fue más si cabe por el comportamiento del grupo, el gran grupo, grande en todos los sentidos. El pelotón de las liebres que llegó a aproximarse a la treintena de unidades en algunos momentos, mostró, especialmente en las sendas, el buen momento por el que pasa, especialmente en el aspecto físico, donde en una ruta tan larga y en la que nos encontrábamos ciclistas de muy diversos niveles, supimos mantenernos prácticamente unidos como una sola unidad durante todo el recorrido, fluyendo, como si de líquido se tratase, por las divertidas sendas, como si realmente nuestras bicicletas fueran parte ya de las mismas.

En un momento de la ruta, acercándonos ya a los "postres", Andy me sugiere, no sin cierta ironía, que el nivel de dureza de la ruta debíamos de catalogarlo como alto en lugar de muy alto. En mi opinión, los retos, una vez superados, nos pueden parecer que eran pequeños, más fáciles de lo que en principio pensábamos, pero, seguramente somos nosotros los que nos crecemos ante las adversidades, aquello de: "lo que no te mata te hace más fuerte". Personalmente, las dos veces anteriores que había intentado la ruta no había logrado culminarla, una vez por miedo a que me diera una pájara, y en la otra porque mis acalambradas piernas me dijeron "hasta aquí hemos llegado". El sábado pude felizmente completarla y con buenas sensaciones, lo que todavía me causó más alegría si cabe. Y es que no hay nada más gratificante para el ego que plantearse retos cada vez más difíciles y superarlos, y ver así como se empequeñecen los obstáculos superados en el pasado con esfuerzo y tesón.

Por otro lado decir que lo siento. Que lo siento por vosotros, por los que no habéis podido hacerla, por los que por un motivo u otro no pudisteis venir el sábado. También lo siento en parte por vosotros también. Si, los que vinisteis y tuvisteis que volveros antes, por el motivo que fuese. No pudisteis disfrutar del manjar, del regalo para los sentidos que tuvimos el placer de disfrutar, del atracón de sendas (cerca de 30 km), del banquete de sufrimiento gozoso, que diría Juan Ramón, que nos metimos entre pecho y espalda los que pudimos completar la ruta y llegar a nuestras casas con las piernas doloridas, con hambre, hablando de las gachasmigas que nos comeríamos, de las patatas a montón, de las cervezas que nos íbamos a "hincar" en el bar o en casa, pero con la alegría y la satisfacción que solo las grandes rutas te dejan. Retos más grandes vendrán, este ya lo hemos superado.

Gracias a Andrés y Juan Ramón por la ruta preparada, así como a todos los que la habéis gozado como yo.

Datos de la mañana:

Hora de inicio: 7:35
Hora de llegada: 14:26
Distancia recorrida: 98,2 Km
Tiempo en movimiento: 5:50 min.
Desnivel acumulado: 1.410 mts.