lunes, 16 de febrero de 2015

SIERRA ESPUÑA MON AMOUR

Sierra Espuña "mon amour" es el nombre que le ha dado un usuario de wikiloc a esta larga, dura y espectacular ruta que hemos podido sufrir y disfrutar, a partes iguales, ocho liebres.

Texto JRChirlaque

Cada doce meses, nosotros, los más afortunados, cumplimos y engordamos otro año y otro par de kilos. También, más o menos cada año, Las Liebres hacen una incursión por Sierra Espuña; ya convertida en la versión murciana de La Meca, donde cualquier aficionado al MTB debe peregrinar al menos una vez al año para mantenerse en paz consigo mismo y con el mundo.
Cada nueva edición supera la anterior. La supera en distancia. Las tres últimas han crecido de 62 a 68 y 71 km. Todas han llegado muy arriba, hasta 1.445 m, acumulando ascensiones de 2.100, 2.200 y 2.300 m. Y consecuencia de todo esto, sumado al efecto del paso de los años por algunos de nosotros, la hora de vuelta a los coches, se retrasa cada año otro poco más. Ya veremos si para la próxima edición habrá que echarse tres bocadillos y las linternas, por si se nos hace la hora de merendar y no hemos terminado.
Siendo el día de San Valentín (en el Corte Inglés), cuatro parejas de liebres (¿Qué pasa? ¿Acaso alguien se escandaliza porque los guardias civiles vayan de dos en dos?) tomamos rumbo a Alhama de Murcia para seguir al pie de la letra una ruta titulada "Sierra Espuña, mon amour", muy apropiada para el día, que publicó Ernest1959. Ha sido de las pocas veces que hemos tomado una ruta "tal cual", sin necesidad de hacerle mejoras, y bien podemos afirmar que al recorrido no le falta ni le sobra nada. Enhorabuena al autor.

Nada más llegar al punto de partida nos sorprende, gratamente, que el descampado donde dejábamos los coches es ahora un aparcamiento bien arreglado y organizado. También hemos podido apreciar que la señalización del laberinto de sendas y pistas de la sierra se ha mejorado con la creación de la Espuña Bike, un recorrido de varios días que circunvala toda la Sierra. Sea la causa o la consecuencia de todo esto, nos ha sorprendido la numerosa presencia de deportistas practicando sus aficiones en le medio natural sin que nadie les incordie. Nos hemos cruzado con otros ciclistas, agrupados y en solitario, desde bicis con horquillas de doble pletina o rígidas. Corredores de montaña que no resultaban fáciles de alcanzar y senderistas que nos miraban recelosos al pasar. Y en el Collado Mangueta, mucha gente que había subido en coche a jugar con la nieve. Las comparaciones son odiosas, pero mientras un grupo de Liebres disfrutábamos recorriendo las entrañas de un Parque Natural, otro se tenía que conformar con bordear los caminos del Monte Arabí sin quitarse el pasamontañas por temor a las denuncias. Es la diferencia entre los gestores que miran al futuro y los que solo se examinan el ombligo.

La ruta empieza cruzando y siguiendo el Trasvase Tajo-Segura por la orilla derecha 1,2 km hasta el inicio de la primera senda: la archifamosa senda de las Mil Curvas, obligada hacerla para empezar o para terminar cualquier ruta por esta Sierra.
Merece mención el origen de la profusa red de senderos de Sierra Espuña, con los que están emparentados también los de la Sierra de Ricote. A finales del S. XIX se aborda un plan de repoblación de la Cuenca del Segura como plan de lucha contra las avenidas del río, que se repetían con fatales consecuencias. Esos trabajos de reforestación nos han dejado en herencia esa extraordinaria red de senderos, hábilmente trazados, siempre buscando unas pendientes moderadas y continuas que permitiesen a las mulas subir cargadas con materiales y pertrechos. Una reliquia de la ingeniería que hoy es un valiosísimo patrimonio del que los ciclistas amantes de las sendas sacamos el máximo partido cada vez que lo visitamos.
Precisamente porque apreciamos su valor, nos entristece comprobar que no todo el que recorre los senderos los respeta. Y en el de las mil curvas son ya demasiado abundantes los atajos que cortan el talud por la línea de máxima pendiente provocando la erosión y el deterioro del terreno. Senderista o ciclista, salirse de las sendas, además de estar prohibido, perjudica al monte y a quienes los recorremos de forma respetuosa.
Tras los seis kilómetros y medio de interminable zigzagueo por las mil curvas, se alcanzada la pista de Fuente Alta. Descendemos por ella unos metros para tomar una senda, ahora gran parte en bajada, que nos devuelve al mismo camino, casi doscientos metros más abajo. Para volver a ganar la altura, ahora por dura pista, que nos hace añorar a los sabios muleros que trazaron las sendas con más tino que los ingenieros con toda su ciencia.
A la altura del Campix encontramos otra senda, breve y empinada, que es la única opción que ha quedado para alcanzar la pista del GR-252, pues los otros caminos están vallados. Toca empujar la bici unos metros, pero ya sabíamos a lo que íbamos.
Recorremos un trecho del GR-252 y lo dejamos encontrando un sitio para almorzar en el collado Moreno de Campix, que ya se nos ha hecho la hora.

Tras la pausa, terminamos de salir del collado y se acaba el camino. Bien, pues el esfuerzo para ganar de nuevo altura se ve otra vez recompensado con otra senda espectacular en la que no faltan las curvas cerradas en zig zag hasta llegar al Collado de las Chaparras, terminando el descenso por el Camino de los Algarrobos, paralelo a la Rambla de los Arcos. Con final en la Casa Forestal de Mortí.
Hemos llegado al km 31 y descendido a 440 metros. En este preciso empieza el plato más duro de digerir de la jornada. Nos esperan 20 kilómetros de ascensión hasta el Collado de la Poza del Pino Blanco, situado a 1445 metros de altura. La cuenta se saca fácil: eso que llaman un kilómetro vertical.

El primer tramo se desarrolla por una senda. Otra subida espectacular que remonta la ladera en dirección oeste, dibujando uno a uno y con paciencia todos los barrancos de la sierra hasta llegar a la Casa del Peñón. Allí el camino da un breve respiro y la pista amplia y bien compactada se sube con facilidad hasta llegar a la senda que sube a la Casa Forestal de las Alquerías. Esta última, paralela al Barranco de Ballesteros, mantiene un trazado rectilíneo y una pendiente uniforme; apoyada en una calzada de mampostería que acentúa su elemental geometría,  se percibe como un kilómetro interminable. 
Tras una breve pausa para reponer líquidos, volvemos a la subida. De nuevo toca hacerla por senda. Esta vez un trazado muy roto y erosionado por el rincón de las Alquerías que hace mella en nuestras cansadas piernas. Al menos en la mías y las de mis acompañantes. Por delante, se ven, a buen seguro, las cosas de otra manera. Nosotros respiramos otro poco al superar los 1.050 metros y acercarnos al Collado del Pilón, don se se toma, junto a la carretera que baja del Collado Bermejo, la pista que lleva a la Casa Forestal de la Carrasca en otro tramo llevadero, incluso siendo el km 45 de la ruta.
En la misma casa se inicia un duro camino que tras cruzar en el Camino del Pinillo, termina por llevarnos, no sin grandes esfuerzos, al final de nuestra ascensión.
Alcanzando la altitud de 1.300 m, hizo su aparición la nieve. Ya pudimos verla desde la autovía y ahora, pisarla en algún rincón sombrío con la rueda, como que te hace ilusión. Según se asciende, las manchas de nieve terminan por ocupar todo el camino y entonces es necesario cruzarlas por obligación.
Y no hizo falta mucho para que entre la nieve y la pendiente fuese imposible progresar. Y otra vez me vi con la bici del ramal caminando por la nieve, como aquella vez hace ya 18 años con Pepe del Ramo volviendo a Riópar desde el Pino del Toril por el Manojal. Ante la imposibilidad de mantenerme sobre la bici en el terreno casi helado y sufriendo las embestidas del perro ese que nos muerde en las piernas cuando menos lo esperamos, tocó hacer a pie los dos últimos kilómetros hasta el Collado Mangueta, al que llegamos a una hora indecente. Dimos cuenta del segundo bocadillo y celebramos haber superado la enorme dificultad de la ascensión.
Nos mezclamos entre los numerosos excursionistas que habían subido a pisar la nieve y emprendimos la bajada por el Barranco del Gallego y las dos mil curvas. Interminable sucesión de cerradísimas curvas, algunas de las cuales que no sabes por dónde poderlas tomar.
Salimos a la carretera apenas doscientos metros y volvemos al mismo barranco, ahora en un tramo de senda más salvaje, llena de raíces y escalones, que también se echaban en falta con tanta calzada domesticada.
Remontamos por asfalto hasta el collado de los Siete Hermanos para seguir ahora una senda paralela al Río Espuña que enlazamos con un brusco giro a derecha buscando la Casa Forestal Huerta Espuña y el Centro de Visitantes Ricardo Codorniú. Cerrado ya a la hora que pasamos.
Tomamos agua (no potable) en la Fuente de Rubielos, donde se sentó una vez el mismísimo Ramón y Cajal,  y emprendimos la vuelta por más sendas que nos devolvieron al río.
Seguimos descendiendo, a tramos por caminos, a tramos por sendas, hasta las inmediaciones de Fuente Bermeja. Aquí abandonaremos el cauce del Río Espuña, para lo que tendremos que remontar las últimas cuestas del día, que superamos más por las ganas de llegar al final que por las nulas fuerzas de nuestras vacías piernas. Aunque cada uno tiene su forma particular de padecer estos finales.
Descendemos otra magnífica senda hasta cruzar la carretera principal de la Sierra por última vez para tomar la trialera conocida como "la rompebicis", colofón y despedida de una ruta espectacular.
Y pasadas las cinco de la tarde, recorrimos el último kilómetro como lo empezamos: rodando plácidamente junto al canal del Trasvase Tajo-Segura, como si nada hubiera pasado.
La ruta es dura. Muy dura, pero enormemente gratificante y que siempre te deja con ganas de volver. ¿Cuantos kilómetros y cuanta dureza nos aguardan para la próxima edición? El tiempo pronto nos lo dirá.

TRACK DE LA RUTA:

Datos prácticos:
Distancia total:  72 km
Ascensión acumulada: 2.320 m.            Altura máxima: 1.452 m.
Tiempo en movimiento: 6:35 h.
Dificultad física y técnica: Alta.
Distribución del recorrido: 60% senderos, 35% pistas y caminos, 5% asfalto.

lunes, 19 de enero de 2015

SIERRA DE LA PILA: LOS CENAJOS Y LA PILA

Texto: JRChirlaque

Alejarnos de Yecla no nos sirvió esta vez para dar esquinazo al viento frío de enero. Y no por equivocar de destino en nuestra ruta de ayer sábado, sino por no valorar en su justa medida la potencia y grandeza de la Sierra de la Pila.

Para muchos de nosotros, las referencias a la Sierra de la Pila se remontan a la EGB. Nos contaban que era una de las principales alturas de la provincia y tal y cual, pero vista desde la carretera, al pasar por la Hoya del Campo, tampoco parecía una montaña ni tan grande ni tan alta. La verdad es que siempre hemos tenido poco apego a Murcia, reconozcámoslo. Y por ese motivo nos sorprendemos cada vez que descubrimos otro rincón de nuestra provincia a lomos de nuestras bicis de ruedas gordas.

 Partimos temprano, pero menos que otras veces. Hoy solo serán 56 km de coche para llegar al Restaurante Casablanca, junto a la salida 13 de la autovía de Murcia. Al abrigo del desvencijado caserón y habiendo descendido a 350 metros de altura, el viento es apacible y el frío llevadero. Todo apunta a que el sol tardará poco en caldear el ambiente. Y mientras tanto, nos esperan 900 metros de subida hasta la cumbre de la Pila, que se ve allá a lo lejos.
El grupo se despereza en  los primeros 8 km de subida por las pistas de la Sierra. Curva tras curva se progresa a buen ritmo en medio de una paisaje demasiado alterado por la mano del hombre. Mientras en la retaguardia progresamos a ritmo tranquilo, el grupo de cabeza se ha perdido de vista. Recorremos la zona intermedia de la Sierra entre los 750 y los 850 metros contemplando los densos pinares de la umbría y los almendros de secano que se hacen sitio en escasos llanos cultivados.

Tras una hora y diez minutos de pedaleo, alcanzamos el mojón de las Cuatro caras. Un singular punto en el que confluyen los términos municipales de Abarán, Blanca, Molina de Segura y Fortuna. Un destartalado refugio se emplaza en el lugar, pero  el tiempo es benigno y continuamos nuestra marcha por una pista que poco a poco se empieza a empinar un poco más.

En el km 17,5 aparece la pista asfaltada que anuncia la llegada de la hora de la verdad. Lo habitual es que los caminos empiezan de asfalto y terminan en tierra. Pero cuando sucede al revés es porque algo grave va a pasar: 3 km de subida para salvar 350 m hasta el Pico de los Cenajos. Ganamos altura al mismo ritmo que arrecia un viento que a ratos nos lleva en volandas hacia la cumbre. A la vuelta de cada curva aparecen duras rampas que superan el 20% y cuando llegamos a los pozos de la nieve, hacemos una pausa, tomamos aire (un montón) y seguimos subiendo.
Tras el penúltimo esfuerzo alcanzamos el pico de Los Cenajos, desde cuyo mirador a 1.226 metros se divisa una impresionante panorámica de toda la parte noreste de la Región, la dirección desde la que azota un viento helado que nos impide recrearnos demasiado contemplando las vistas.

Nos dejamos caer de nuevo al cruce que antes habíamos tomado y retomamos la ascensión hacia la Bola, la cumbre de la Pila. Llega por fin el último esfuerzo, uno de los más duros por cierto, y nos plantamos en la cumbre. Nos agrupamos por fin los nueves expedicionarios y compartimos almuerzo con varios senderistas, cara al sol y  abrigados del viento por unas peñas. Desde nuestro balcón privilegiado se ve una impresionante panorámica que abarca el Mar Menor, Carrascoy, Sierra Espuña, Sierra de Ricote, entre todo lo demás. Un verdadero mirador Regional.
Acaba el almuerzo pero el viento en las alturas no cesa. La trabajosa subida hace al cuerpo  mantener el calor, pero el descenso nos hiela hasta los huesos. Por suerte, llegados de nuevo al camino de tierra, el tiempo vuelve a ser benigno y el sol nos permite calentarnos un poco, como lagartos. Lo justo para que los dedos puedan volver a frenar en la senda que se abre ante nosotros. Un viejo camino perdido y arramblado, técnico y difícil al principio pero que pronto se convierte en un interesante sendero que aporta variedad a una ruta eminentemente pistera.
Se suceden después tramos de enlace por agradables pistas que serpentean por los barrancos en dirección a la Fuente de la Higuera. Otro divertido sendero, éste totalmente ciclable, llega a las inmediaciones del área de recreo creada en torno a la conocida fuente con cuyas aguas fueron por lo visto muy apreciadas en otros tiempos.
Salimos del complejo campestre por cómodas sendas y llegamos de nuevo a la pista. Completamos el rodeo al Cabezo del Comisario para volver a pisar nuestras anteriores rodadas por la pista que ahora nos sacará de la Sierra en un vertiginoso descenso con largas y cerradas curvas que hacen el recorrido mucho más atractivo.
Abandonamos la pista para entrar en el barranco de Aldeán haciendo el último tramo de senda de esta jornada.

Queda volver al punto de partida, huyendo de la habitual vuelta por la carretera del Boquerón. Nosotros optamos por un entretenido y rebuscado recorrido entre campos de cultivo, por caminos erosionados y orillas de bancal que resulta muy cómodo, agradable y divertido. Hasta que topamos con las cadenas que nos cortan el paso y tenemos que tomar el asfalto 500 metros antes de lo previsto.Siendo la una menos cuarto, una hora genial, estamos de vuelta en los coches. Cargamos las bicis y nos sentamos en el restaurante, en la calle, al sol, disfrutando un final de ruta a la altura de la espléndida mañana de bicicleta que hemos podido disfrutar.

No siendo esta una de las típicas rutas de Turismo en BTT, habitualmente dominadas por las sendas, ha resultado del agrado de todos los participantes. Y doy fe del exquisito gusto que tiene esta peña a la hora de escoger recorridos. La subida a las dos cumbres de la sierra es una experiencia que todo ciclista aficionado tiene que intentar. Es una muesca que no puede faltar en la barra de la bici de una Liebre. El conjunto de las pistas de la sierra está muy integrado en el paisaje. Son caminos bien cuidados sin demasiada anchura que hacen sentirse al visitante dentro del bosque y no de paso. No hay mucha senda, pero las que hay sirven para amenizar el recorrido y romper la monotonía. Y, para terminar, después de casi 1.500 metros de ascensión acumulada, la cerveza fresca y la careta asada del Casablanca se puede tomar sin cargo de conciencia.


Track: Aquí.

Datos prácticos:
Distancia: 50 km.
Ascensión acumulada: 1.500 m.       Altura máxima: 1.266 m
Tiempo en movimiento: 3:30 h.
Dificultad física Media-Alta y técnica Media. Ciclabilidad: 99,9 %

miércoles, 24 de diciembre de 2014

A LAS ESPALDAS DEL PUIG CAMPANA, SANXET Y PONOIG: LA NUCÍA-POVET-SENDA FOX-GULAPDAR-CASA DE DIOS-XIRLES-POLOP-LA NUCÍA

Existen algunos lugares, especialmente agradecidos para la práctica de la BTT, en los que cualquier ruta que uno se plantee por los mismos es, de entrada, ya todo un acierto. Algunos ejemplos de estos últimos son, sin ninguna duda y sin tener que trasladarnos a latitudes más lejanas, Sierra Espuña, Sierra de Mariola, Riópar, Benicadell, Beneixama y, por supuesto, la Sierra de Aitana y sus estribaciones meridionales. Todos estos increíbles lugares, y los que nos faltan por descubrir, hemos tenido (y tendremos) ocasión de conocer, recorrer y disfrutar en las salidas de turismo BTT que llevamos realizadas hasta la fecha o realizaremos en próximos años.

En esta ocasión, y con la certeza de no equivocarnos, hemos vuelto, en estas fechas invernales, a latitudes más templadas para dar una vuelta de tuerca más a un recorrido, conocido ya parcialmente de otras ocasiones, que hemos tenido el placer de disfrutar un compacto, y ya asiduo, grupo de liebres viajeras. El recorrido, por las montañas y valles situados a las espaldas del Puig Campana, Ponoig y Sanxet, ha vuelto a deleitar a los participantes y ha sido un broche de oro, un verdadero rutón cinco estrellas, para despedir el año 2014.

Para el inicio del 2015, el próximo viernes 2 de enero, realizaremos, al igual que ya hicimos en el año que se acaba, otra de las rutas cinco estrellas, un clásico navideño a escasos kilómetros de nuestras madrigueras, por los espectaculares senderos y trialeras de la Sierra de Beneixama.
A las 9:03 h salimos desde el polideportivo de La Nucía y nos dirigimos a un entretenido camino-sendero que discurre por el lecho del Riuet Sequet. Dejamos la rambla y continuamos por otro sendero junto a los abruptos margenes de la misma. Poco después salimos a un camino y seguimos ascendiendo. La pendiente aumenta y (algunos) nos vemos obligados a empujar nuestra bici en un tramo. Poco después retomamos el pedaleo y ganamos el collado de Povet con algo más de dignidad. Hasta aquí, el primero de los puertos de la jornada, hemos superado algo más de 650 m de desnivel en apenas 8,8 km.

Reagrupamiento y rápida marcha por un agradable sendero que nos lleva hasta el Pas de Rabosa. A nuestras espaldas, el sol desafía a la niebla y pugna por salir tras el Puig Campana.
A nuestros pies la niebla persiste y cubre todo el valle hacia el que nos dirigimos 
El sendero, aunque con un tramo inicialmente rocoso, técnico y con abundantes zetas, poco a poco va perdiendo dificultad y nos permite disfrutar de este primer descenso. Un corto tramo de camino y nos desviamos por la senda Fox.

Uff, Uff, Uff .... Uff ......y, en pocos minutos, se nos acaba este alucinante sendero de unos cuatro kilómetros de longitud, después de un impagable rato de diversión, disfrute y gozada por la densa y boscosa umbría de la ladera norte de Els Castellets; uno de esos ratos que solo te ofrece la BTT. Salimos a un camino junto al barranc del Charquer. A nuestras espaldas, el Puig Campana, omnipresente, sigue oculto por la niebla, al igual que, sobre nuestras cabezas, la elegante cresta de Els Castellets.

Salimos del barranc del Charquer y continuamos por cómodas pistas asfaltadas. Paramos a almorzar y poco después tomamos un atajo por un corto sendero, en el que nos toca intercambiar palabras, poco agradables y en idiomas distintos, con un paisano. Evitamos desviarnos a la Font de L´Alcántara y continuamos por un tranquilo camino y un corto tramo de sendero, paralelos al barranc de L´Arc, que nos conducen a la pista principal que discurre junto a la zona de escalada de Sella. A todo esto, la niebla nos ha impedido amenizar el pedaleo con la contemplación de la majestuosa figura del Divino.
La pista asciende y las piernas lo avisan. Nos espera una subida de unos 400 m de desnivel en 6 km. Pasamos junto al Mas del Secretari y Mas El Goleró (en esta ocasión hemos decidido, por agilizar el recorrido, dejar para otra ocasión -en un recorrido más corto- el paso por el histórico y siempre sorprendente Pas del Goleró).
Nos desviamos a reponer agua en la Font del Morer y retomamos el ascenso.
Respiramos la tranquilidad y la paz (aunque no el amor) de este aislado y privilegiado rincón de la provincia de Alicante en el que se enclava un "centro" budista. Pasamos junto a la casa del Collado y nos desviamos por un agradable sendero, a media ladera, que nos conduce a un collado desde el que contemplamos la Sierra de Aitana y los pináculos que, cual níscalos rocosos, abundan en la zona y acompañan el recorrido.
Un corto tramo no ciclable y un tranquilo sendero nos conducen hasta la casa de La Carrasca.
Perdemos altura por unos rotos y poco transitados caminos hasta que, todo llega, empezamos a ganar nuevamente altura (otros 125 m de desnivel) por unos entretenidos, y a ratos exigentes, senderos que nos conducen finalmente al collado del Llamp. 
Unas fotos, con escasas vistas,  y acometemos otro de los descensos del día, junto al barranco de Gulapdar, por un sendero especialmente técnico en sus tramos iniciales.
Salimos a un camino y poco después llegamos a La Casa de Dios. La niebla nos ha impedido, nuevamente, disfrutar de los impresionantes farallones rocosos del Sanxet , así como de las espléndidas vistas de la costa alicantina y el Penyal d´Ifach.
Continuamos por un camino asfaltado y 1,5 km después nos desviamos a derecha para ir a enlazar con un sendero de descenso, entre pinos, con cortos tramos técnicos.
Llegamos junto a la CV-70, seguimos unos cientos de metros por otro sendero, cruzamos la carretera, un corto tramo de camino y nuevamente otro sendero, en esta ocasión por una ladera quemada, hasta que salimos a un camino. Seguimos por este último y poco después nos sorprende otro agradable sendero, a media ladera y entre un bosque de pinos, que finalmente nos conduce hasta Xirles.

Descendemos por un pronunciado sendero hasta el barranc del Salt, entre huertos de naranjos, nísperos y mandarinas, y después de una corta y pronunciada subida (la última) llegamos a la carretera CV-762.
Solo nos resta pedalear por esta carretera para llegar a Polop y seguir por otras pistas asfaltadas y de tierra que, rodeando La Nucía, nos conducen al polideportivo (15:08 h).

Una ducha y un merecido buen arroz, en el restaurante del polideportivo, ponen el broche final a esta fantástica ruta, fin de año y temporada, de las salidas de turismo BTT del Club.

En total han sido unas cinco horas de pedaleo efectivo para completar estos "escasos", aunque increíblemente intensos, 46,5 km de recorrido de esta larga, dura y técnica ruta, entre impresionantes roquedos y espectaculares paisajes y montañas, que discurre, en su mayor parte, por los caminos y senderos situados en los recónditos valles y montañas a las espaldas del Puig Campana, Ponoig y Sanxet.

Con toda probabilidad, uno de los mejores recorridos, de corte endurero, que pueden realizarse por la zona y que habrá que repetir, con o sin variantes, en próximas ediciones al menos una vez al año. Muy recomendable.

Track: Aquí.

Datos prácticos:
Distancia: 46,5 km
Desnivel acumulado: 1.720 m                       Altura máxima: 928 m
Tiempo (mov): 05:10 h                                   Velocidad media: 9,5 Km/h
Dificultad física y técnica Alta.
Observaciones: Tramos puntuales a pie en ascenso y descenso. Ciclabilidad: 95 %.

martes, 25 de noviembre de 2014

MAIGMÓ DESDE XORRET DE CATÍ POR LA RUTA DEL CABLE (SENDERISMO)

Interesante ascensión a la cumbre del Maigmó por su cara oeste por una ruta (conocida como la del cable) que incluye cortos y fáciles, aunque aéreos, pasos de trepada o escalada. 
Desde el aparcamiento de Xorret de Catí tomamos diversos caminos, que posteriormente se convierten en agradables senderos entre pinos, carrascas y encinas, y en suave ascenso nos conducen hasta las proximidades del Alt de Guixop.
Desde aquí , con la cumbre del Maigmó ya a la vista, continuamos por un evidente camino (pista del cordal) que discurre por la loma cimera y nos lleva hasta una caseta de vigilancia forestal ubicada en el Alt de les Xemeneies.

Seguimos por un visible sendero que en continuo sube y baja nos conduce a las proximidades del Maigmonet y finalmente desciende hasta el collado de La Xau.
Desde este último tomamos una senda que, en fuerte y zigzagueante ascenso, nos sitúa en la base de los farallones rocosos que forman la ladera oeste del Maigmó.
Unos primeros pasos de trepada, equipados con dos escalones metálicos y unas obsoletas cadenas, nos llevan hasta una travesía a la derecha; perdemos un poco de altura, seguimos junto a unas carrascas por un paso lateral a la derecha señalizado con unos trozos de cuerda y posteriormente volvemos a ganar nuevamente altura.
Conviene estar atento en este punto, ya que la ruta se desvía hacia la izquierda y atraviesa una rampa o tobogán rocoso, en donde hay instalado un delgado (incluso me atrevería a decir ridículo) cable, hasta ganar una especie de espolón rocoso.
Una fácil y corta trepada, con tendencia a la izquierda, nos conduce a una canal por la que, poco después, alcanzamos la cresta rocosa y la cumbre del Maigmó (1.296 m).
El descenso puede efectuarse por el mismo itinerario (con cuidado y prestando atención a posibles despistes y pérdidas) o por la ruta normal que desciende hasta el Balcón de Alicante, para después de un considerable rodeo por diversos caminos volver al collado de la Xau.
Desandamos parte del itinerario y antes de alcanzar el Alt de Guixop tomamos un camino, a derecha, que por un sendero señalizado (PR) y con fuerte pendiente final nos conduce de regreso a Xorret de Catí.
Track: Aquí.
(En nuestro caso evitamos el rodeo del regreso que te conduce a un pozo de nieve -Pou Carrascalet- y a la cueva Mosén Francés)

Datos prácticos:
-Distancia: 12,6 km
-Desnivel acumulado: 850 m
-Tiempo (en mov): 04:10 h.
-Dificultad física (Media) y Técnica (Media-Alta).
-Observaciones: Fácil trepada que puede efectuarse sin necesidad de cuerda para personas habituadas. En caso contrario, se aconseja llevar una cuerda (de unos 10 m) y emplear algunos de los puntos de seguro existentes, que pueden ser especialmente útiles en el descenso.