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domingo, 27 de noviembre de 2016

OTOÑO EN SIERRA DE MARIOLA (BTT)

Las bicicletas, además de para el verano, también son para el otoño, máxime cuando se pueden disfrutar en un día nublado y gris y en un entorno tan espectacular como es la Sierra de Mariola.

Tras ciertas dudas e indecisiones previas y después de mucho tiempo (sin duda demasiado), nueve liebres retomamos las salidas de turismo BTT y nos desplazamos a las cercanías de Bocairent para hacer una ruta de 60 km, de dificultad media, ya testada en anteriores ocasiones, aunque con unas ligeras variantes que han mejorado si cabe el recorrido.

Las partes altas de la sierra, en los alrededores de la Cava Arqueada y el refugio, nos recibían, después de haber ya calentado piernas y cuerpos con las cuestas y repechos que las preceden, con una densa niebla que, pese a no dejarnos ver el Montcabrer y sus vistas, nos han envuelto con la magia de este singular e histórico lugar.
Comenzamos a descender, con precaución, por carriles y senderos rocosos y pedregosos, hasta las inmediaciones del Mas Foia Amplia convertido, en estas fechas, en un verdadero oasis multicolor que destaca en medio del verdor circundante (estas liebres van tan rápido que no he podido ni tan siquiera tomar algunas fotos).
Bosques de pinos y encinas acompañan nuestro pedaleo hasta que decidimos parar a tomar un bocado en Mas dels Capellans.
 Unos kilómetros más adelante nos metemos en el sendero que discurre por el Barranc del Cinc.
El barranco, con su vegetación de ribera y su colorido otoñal, luce realmente espectacular en estas fechas. 
Una maravilla pedalear por entre estos roquedos y farallones rocosos.
Salimos a una carretera y después de unos kilómetros de subida y de pasar junto al Preventori, nos desviamos por un exigente sendero, en ascenso, hasta alcanzar el Alt del Castellar, para posteriormente disfrutar de una técnica bajada por características losas rocosas. 
Volvemos a la carretera, tomamos un sendero paralelo a la misma y poco después nos desviamos por un camino para pasar junto al Mas de Barxell y el castillo, del mismo nombre, ubicado en un promontorio cercano. En los próximos kilómetros disfrutamos de una entretenida combinación de carriles y senderos, agradables y de moderada dificultad.
Unos kilómetros más de carretera y nos incorporamos a un delicioso sendero, entre encinas y bosque de ribera, junto al Barranc del Troncal.
Salimos de nuevo a la carretera, continuamos por unos caminos y algún corto tramo de sendero para después acercarnos hasta el curso del río Vinalopó vestido, en estas fechas y para la ocasión, con sus mejores y multicolores galas.
Continuamos por un camino y posteriormente nos desviamos a la altura de la Fábrica de Blanes, para comenzar a ascender por un sendero, sorteando bancales y terrazas, junto a la Masia de Galvis.
Un posterior sendero nos conduce de nuevo al curso del río Vinalopó, el cual continuamos durante algunos kilómetros, hasta salir a un pista, ya próxima al lugar donde habíamos dejado los vehículos. En total, han sido unos 60 km de recorrido, y 1.400 m de desnivel acumulado, repartidos en 4:30 h de pedaleo efectivo.

El resultado ha sido una preciosa ruta otoñal, en una mañana de niebla, nubes y tímidos rayos de sol, siempre acompañados del olor a tierra mojada, pedaleando junto a riberas de ríos y entre bosques de pinos y encinas salpicados por pinceladas multicolores. Un placer haber podido pedalear, junto a este pelotón de liebres, en un día húmedo, y después de este seco y cálido otoño, por los rincones de la Sierra de Mariola, disfrutando y saboreando los últimos coletazos de esta estación en un entorno realmente espectacular.

Una ruta especial, de esas que crean afición y de las que te contagian de toda la esencia, sensaciones e intensidad que proporciona la práctica de la bicicleta de montaña. Una gran mañana de BTT que habrá que repetir, pronto, en otros lugares y en otras montañas.

Track: Aquí.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

A LAS ESPALDAS DEL PUIG CAMPANA, SANXET Y PONOIG: LA NUCÍA-POVET-SENDA FOX-GULAPDAR-CASA DE DIOS-XIRLES-POLOP-LA NUCÍA

Existen algunos lugares, especialmente agradecidos para la práctica de la BTT, en los que cualquier ruta que uno se plantee por los mismos es, de entrada, ya todo un acierto. Algunos ejemplos de estos últimos son, sin ninguna duda y sin tener que trasladarnos a latitudes más lejanas, Sierra Espuña, Sierra de Mariola, Riópar, Benicadell, Beneixama y, por supuesto, la Sierra de Aitana y sus estribaciones meridionales. Todos estos increíbles lugares, y los que nos faltan por descubrir, hemos tenido (y tendremos) ocasión de conocer, recorrer y disfrutar en las salidas de turismo BTT que llevamos realizadas hasta la fecha o realizaremos en próximos años.

En esta ocasión, y con la certeza de no equivocarnos, hemos vuelto, en estas fechas invernales, a latitudes más templadas para dar una vuelta de tuerca más a un recorrido, conocido ya parcialmente de otras ocasiones, que hemos tenido el placer de disfrutar un compacto, y ya asiduo, grupo de liebres viajeras. El recorrido, por las montañas y valles situados a las espaldas del Puig Campana, Ponoig y Sanxet, ha vuelto a deleitar a los participantes y ha sido un broche de oro, un verdadero rutón cinco estrellas, para despedir el año 2014.

Para el inicio del 2015, el próximo viernes 2 de enero, realizaremos, al igual que ya hicimos en el año que se acaba, otra de las rutas cinco estrellas, un clásico navideño a escasos kilómetros de nuestras madrigueras, por los espectaculares senderos y trialeras de la Sierra de Beneixama.
A las 9:03 h salimos desde el polideportivo de La Nucía y nos dirigimos a un entretenido camino-sendero que discurre por el lecho del Riuet Sequet. Dejamos la rambla y continuamos por otro sendero junto a los abruptos margenes de la misma. Poco después salimos a un camino y seguimos ascendiendo. La pendiente aumenta y (algunos) nos vemos obligados a empujar nuestra bici en un tramo. Poco después retomamos el pedaleo y ganamos el collado de Povet con algo más de dignidad. Hasta aquí, el primero de los puertos de la jornada, hemos superado algo más de 650 m de desnivel en apenas 8,8 km.

Reagrupamiento y rápida marcha por un agradable sendero que nos lleva hasta el Pas de Rabosa. A nuestras espaldas, el sol desafía a la niebla y pugna por salir tras el Puig Campana.
A nuestros pies la niebla persiste y cubre todo el valle hacia el que nos dirigimos 
El sendero, aunque con un tramo inicialmente rocoso, técnico y con abundantes zetas, poco a poco va perdiendo dificultad y nos permite disfrutar de este primer descenso. Un corto tramo de camino y nos desviamos por la senda Fox.

Uff, Uff, Uff .... Uff ......y, en pocos minutos, se nos acaba este alucinante sendero de unos cuatro kilómetros de longitud, después de un impagable rato de diversión, disfrute y gozada por la densa y boscosa umbría de la ladera norte de Els Castellets; uno de esos ratos que solo te ofrece la BTT. Salimos a un camino junto al barranc del Charquer. A nuestras espaldas, el Puig Campana, omnipresente, sigue oculto por la niebla, al igual que, sobre nuestras cabezas, la elegante cresta de Els Castellets.

Salimos del barranc del Charquer y continuamos por cómodas pistas asfaltadas. Paramos a almorzar y poco después tomamos un atajo por un corto sendero, en el que nos toca intercambiar palabras, poco agradables y en idiomas distintos, con un paisano. Evitamos desviarnos a la Font de L´Alcántara y continuamos por un tranquilo camino y un corto tramo de sendero, paralelos al barranc de L´Arc, que nos conducen a la pista principal que discurre junto a la zona de escalada de Sella. A todo esto, la niebla nos ha impedido amenizar el pedaleo con la contemplación de la majestuosa figura del Divino.
La pista asciende y las piernas lo avisan. Nos espera una subida de unos 400 m de desnivel en 6 km. Pasamos junto al Mas del Secretari y Mas El Goleró (en esta ocasión hemos decidido, por agilizar el recorrido, dejar para otra ocasión -en un recorrido más corto- el paso por el histórico y siempre sorprendente Pas del Goleró).
Nos desviamos a reponer agua en la Font del Morer y retomamos el ascenso.
Respiramos la tranquilidad y la paz (aunque no el amor) de este aislado y privilegiado rincón de la provincia de Alicante en el que se enclava un "centro" budista. Pasamos junto a la casa del Collado y nos desviamos por un agradable sendero, a media ladera, que nos conduce a un collado desde el que contemplamos la Sierra de Aitana y los pináculos que, cual níscalos rocosos, abundan en la zona y acompañan el recorrido.
Un corto tramo no ciclable y un tranquilo sendero nos conducen hasta la casa de La Carrasca.
Perdemos altura por unos rotos y poco transitados caminos hasta que, todo llega, empezamos a ganar nuevamente altura (otros 125 m de desnivel) por unos entretenidos, y a ratos exigentes, senderos que nos conducen finalmente al collado del Llamp. 
Unas fotos, con escasas vistas,  y acometemos otro de los descensos del día, junto al barranco de Gulapdar, por un sendero especialmente técnico en sus tramos iniciales.
Salimos a un camino y poco después llegamos a La Casa de Dios. La niebla nos ha impedido, nuevamente, disfrutar de los impresionantes farallones rocosos del Sanxet , así como de las espléndidas vistas de la costa alicantina y el Penyal d´Ifach.
Continuamos por un camino asfaltado y 1,5 km después nos desviamos a derecha para ir a enlazar con un sendero de descenso, entre pinos, con cortos tramos técnicos.
Llegamos junto a la CV-70, seguimos unos cientos de metros por otro sendero, cruzamos la carretera, un corto tramo de camino y nuevamente otro sendero, en esta ocasión por una ladera quemada, hasta que salimos a un camino. Seguimos por este último y poco después nos sorprende otro agradable sendero, a media ladera y entre un bosque de pinos, que finalmente nos conduce hasta Xirles.

Descendemos por un pronunciado sendero hasta el barranc del Salt, entre huertos de naranjos, nísperos y mandarinas, y después de una corta y pronunciada subida (la última) llegamos a la carretera CV-762.
Solo nos resta pedalear por esta carretera para llegar a Polop y seguir por otras pistas asfaltadas y de tierra que, rodeando La Nucía, nos conducen al polideportivo (15:08 h).

Una ducha y un merecido buen arroz, en el restaurante del polideportivo, ponen el broche final a esta fantástica ruta, fin de año y temporada, de las salidas de turismo BTT del Club.

En total han sido unas cinco horas de pedaleo efectivo para completar estos "escasos", aunque increíblemente intensos, 46,5 km de recorrido de esta larga, dura y técnica ruta, entre impresionantes roquedos y espectaculares paisajes y montañas, que discurre, en su mayor parte, por los caminos y senderos situados en los recónditos valles y montañas a las espaldas del Puig Campana, Ponoig y Sanxet.

Con toda probabilidad, uno de los mejores recorridos, de corte endurero, que pueden realizarse por la zona y que habrá que repetir, con o sin variantes, en próximas ediciones al menos una vez al año. Muy recomendable.

Track: Aquí.

Datos prácticos:
Distancia: 46,5 km
Desnivel acumulado: 1.720 m                       Altura máxima: 928 m
Tiempo (mov): 05:10 h                                   Velocidad media: 9,5 Km/h
Dificultad física y técnica Alta.
Observaciones: Tramos puntuales a pie en ascenso y descenso. Ciclabilidad: 95 %.

lunes, 24 de noviembre de 2014

PLANES-VALL DE GALLINERA-BCO ENCANTADA

Texto: JRChirlaque
Montar en bici debería estar subvencionado por la seguridad social. Puedo asegurar que los seis participantes de la ruta del pasado sábado por tierras alicantinas no vamos a necesitar ir al médico ni acercarse por la botica en las próximas semanas. Las únicas secuelas físicas que la ruta nos ha dejado han sido golpes con los pedales en las espinillas y algún rasguño contra la vegetación autóctona. Nada que no se pueda curar con una pastilla de jabón del lagarto. En compensación, la ruta ha obrado como un bálsamo para el espíritu. Al terminar habían desparecido todos los síntomas de la rutina, los problemas y los malos pensamientos. Una recarga de pilas que nos deberá durar por lo menos una semana.
El día empieza con un buen madrugón para estar a las siete en marcha. El viaje a Planes es cómodo. Autovía hasta Muro de Alcoy y unos pocos kilómetros por la carretera que culebrea rodeando barrancos entre bancales plantados de cerezos, cuyas hojas rojizas a punto de caer al suelo son el color que nos va a acompañar toda la mañana.
El Bar Lluis, en Planes, es el punto de partida del recorrido (conviene avisar para que nos guarden algo de comer al terminar la ruta). Tomamos el Camino de Sangonera remontando la cuesta interminable de hormigón en dirección a Catamarruc. La pista de tierra sigue ascendiendo por la Sierra de Cantacuc, dejando a la derecha el imponente barranco de Benialfaquí, hasta llegar al km 7, donde con un desvío a izquierda se inicia el descenso en dirección a Tollos curveando por un entretenido camino forestal.
Tomamos fotos y cargamos agua en el área de recreo de la Font Vella y salimos por un camino asfaltado que abandonaremos para recorrer un sendero, pedregoso y técnico, rumbo a los barrancos de Malafi y  Paet.

El barranco de Paet terminará siendo una agreste remontada que sigue los restos de una pista y el cauce gravoso del barranco en los tramos desaparecidos de aquella. A base de fuerza y equilibrio se va encontrando el paso más adecuado hasta enlazar con la pista ancha que viene desde nuestra izquierda y que nos llevará, en un par de duras rampas, al segundo alto de la mañana: lugar donde un pozo de nieve fue escenario de nuestro almuerzo.
Empezamos a bajar saludando a unos boletaires alicantinos (por dios, qué invasión), y giramos a izquierda siguiendo una cuidada pista forestal que recorre el paraje, con uno de los pocos pinares que se pueden ver por la zona.
Pronto abandonamos la pista tomando una senda por la izquierda que se va complicando según se aproxima al lecho del Barranco Hondo. Hay que patear algún tramo, pero compensa para evitar un monótono rodeo para llegar a las inmediaciones de Alcalá de la Jovada. En un momento cruzamos la Val d'Alcalá por agradables caminos y senderos para empezar otra vez a subir por una descarnada y rocosa ladera en dirección a la Peña Forada. El trayecto es duro de verdad y la pendiente para algunos es insuperable. Llegados a lo más alto, las vistas son impresionantes, según nos cuentan quienes ya habían estado allí. A nosotros la niebla nos impedía ver el paisaje, así que habrá que repetir la ruta para comprobar que lo que nos dicen es cierto.
La bajada hacia Benitaia da paso a la Val de Gallinera por una escarpada y muy transitada senda morisca en la que es inevitable hacer algo de bici-treking hasta que la pendiente se suaviza y las rocas dejan de ocupar todo el ancho del paso. Aunque ahora son las profundas roderas las que ponen el peligro al tramo.
Llegamos al pueblo bajando escaleras cual jóvenes gamberros y tomamos la carretera incorporándonos a la Rutas dels 8 Pobles. Pronto dejamos el asfalto para realizar un interesante recorrido por sendas, caminos y ramblas entre la Carrosa y Patró, donde destaca el sendero que por una cornisa rocosa llega hasta el pueblo, y que exige empujar la bici con  piernas cabeza y riñones para ir superando un escalón tras otro hasta llegar al final.
Por una sucesión de empinados caminos agrícolas se alcanza la carretera y el Collado de Benisilli, donde nos desviamos para entrar en el camino que sube y recorre la Sierra de la Albureca; en apariencia la última subida importante de la mañana, aunque nos esperaban todavía sorpresas. Esta sierra es una finca privada y tuvimos que esquivar una puerta por un sendero que había por su izquierda. Seguimos remontando la sierra a la vez que el valle desciende a nuestra izquierda, con lo que pronto la perspectiva se abre, ahora ya sin la niebla, y nos regala un paisaje salpicado de los colores del otoño, en el que destacan las pinceladas rojas de los cerezos sobre los amarillos de las higueras y las choperas.
Sin acercarnos demasiado al Mas del Botí, nos salimos de la sierra en dirección al Mas de la Albureca, por una pista bastante rota que desciende en un pronunciado zig-zag todo lo que tanto nos había costado subir. Nos topamos con otra puerta cerrada para salir del paraje, que las liebres atravesaron como por arte de magia y seguimos en dirección al Barranco de la Encantada: el plato final de este festín.
Hacemos la visita, obligada, a una de las pozas del barranco, horadada por el agua entre cortados rocosos que tradicionalmente han servido de lienzo a las inquietudes pictóricas y literarias de generaciones de descerebrados, quien sabe si muchos de ellos concebidos en el frescor de esas mismas choperas en una tarde de pascua, que han plasmado en vivos colores de spray mangado en la ferretería de la esquina la fecha, su nombre y hasta el nombre de su pueblo de origen. El nombre de los tontos aparece en todas partes y aquí lo hace con letras descomunales.
Tomamos el camino hacia el Molino de la Encantada y empieza la diversión por una senda bastante limpia y compacta que evoluciona entre la vegetación. El barranco queda a nuestra derecha y sus paredes se cierran. La senda busca la salida hacia arriba y la corriente de agua profundiza en la tierra. Tras unos duros repechos a pie estamos fuera del cauce, en lo alto, desde donde se divisa la profunda cortada en la roca del Barranco de la Encantada.
Unos metros por un camino, en dirección a una casa emplazada en lo más alto, dan paso al sendero que recorre la cresta. Un trayecto llano salpicado de afilados cantos rocosos que termina por ser imposible para nuestras piernas cansadas y nuestras bicis de corto recorrido, hasta que llegamos al quemado del último incendio. Los colores son ahora el negro y el gris del carbón y la ceniza. Entre los esqueletos de la vegetación calcinada, con las vistas al fondo del Pantano de Beniarrés, descendemos el sendero por las Lomas de Cantalar hasta la Casa del Fantaquí. Breves metros de camino, antepenúltima subida, y a nuestra izquierda sale la última senda del día, poco transitada pero ciclable, con reservas, casi en su totalidad.
Llegamos al Pantano de Beniarrés, y nos llama la atención la negrura de sus aguas. Siendo ya casi las dos, terminamos la ruta por asfalto, para lo que nos queda superar una durísima cuesta a la altura del Barranco de la Michá. Al volver la curva aparece Planes y entramos cruzando otro Barranco Hondo, junto a las choperas a medio deshojar y el lavadero del pueblo.
Tras casi cinco horas de pedaleo y seis desde que salimos, llegamos a los coches con cara de satisfacción. La ruta ha sido dura pero espectacular. Lástima la niebla. Habrá que volver en primavera. Los cerezos en flor deben ser un espectáculo digno de admirar.

En el Bar Lluis nos esperaba la comida, y lo que a nadie le faltaba en ese momento era hambre y sed. Con cervezas, ensaladas, paella y embutidos de la tierra llenamos el vacío de nuestros estómagos y tras los cafés y una breve tertulia volvimos a casa llegando, por una vez, a una hora prudente. O al menos para mí lo fue.

Datos de la ruta:
Distancia total: 51,5 km.
Ascensión acumulada: 1.500 m.
Dificultad física y técnica: Alta.
Ciclabilidad: 95-98%.
Me ha resultado muy difícil seleccionar entre las magníficas fotos que me han proporcionado Andrés y Salva. Así que os recomiendo que las veáis todas en el siguiente enlace, porque merecen, de verdad, la pena.

 
Aquí podéis enlazar con el track de la ruta:

domingo, 9 de marzo de 2014

EL CID Y MESA DEL CID (BTT)

Después de pasadas ascensiones a El Cid, tanto a pie como escalando (ferrata), en esta ocasión dos veteranas, aunque inquietas liebres, hemos realizado la ascensión a El Cid y la Mesa del Cid en bicicleta.
Dura y técnica ruta, con obligados tramos de porteo y bici-trekking, que nos ha permitido llegar con nuestras bicicletas (que bien se porta mi francesita) a ambas cumbres y disfrutar de sus impresionantes vistas.
Comenzamos a pedalear desde Petrer, por asfalto, pasando por distintas urbanizaciones (Salinetes y Loma Badá), hasta que enlazamos con la pista de subida por Els Xaparrals hasta las antenas, antecumbre del pico del Cid. Lo que al principio son suaves desniveles, al final se convierten en duras y fuertes rampas (de esas hormigonadas) que nos conducen primeramente a las antenas.
Templadas ya las piernas continuamos el ascenso por un camino muy roto, cuya pendiente final nos obliga a empujar las bicicletas en su último tramo para alcanzar la cumbre del pico del Cid (1.104 m).
Comemos algo, en esta soleada cumbre sur de la montaña, e iniciamos el descenso, también pedregoso y suelto, que nos obliga nuevamente, por prudencia, a desmontar de nuestras bicicletas en dos cortos tramos.
Seguimos pedaleando por los agradables y poco transitados caminos de la altiplanicie cimera (o mesa) del Cid.
Llegamos a un collado y el camino se torna roto, pedregroso y aumenta su pendiente. 
Poco después, ya a la vista, la cumbre norte.
Nos desviamos (a izquierda) por un exigente sendero que va ganando altura a media ladera, hasta que nos incorporamos, ya en la loma cimera, al sendero pedestre y, después de tener que empujar nuestras bicis un agreste tramo, llegamos, montados en nuestras bicicletas, a la cumbre de La Mesa del Cid (1.152 m).
Unas rápidas fotos e iniciamos el fuerte descenso inicial, arrastrando del ramal nuestras bicicletas un corto tramo, hasta enlazar con el camino de ascenso, por el que descendemos y llegamos a un collado. Desde este último, continuamos bajando por un aéreo sendero, a media ladera, que discurre por la cara norte del Cid, bajo imponentes farallones rocosos. 
Un apretado tramo en zig-zag del sendero nos obliga a desmontar de nuestras bicis. La pendiente se suaviza, salimos a un camino hormigonado y descendemos rápidamente hasta las proximidades de Rincón Bello.
Continuamos, ahora ya en ascenso, por un sendero paralelo a la rambla del Vidrio, con algún punto aislado no ciclable y ya conocido, en sentido inverso, de anteriores salidas (Óscar y su tropiezo con una tubería). Abandonamos el sendero al llegar a una casa y nos incorporarnos a una pista que, a nuestro pesar, todavía en ascenso nos acerca a Rabosa.
Aprovechamos para hidratarnos, comer algo y disfrutar, también, del bullicio, animación y sabrosos olores que impregnan el ambiente de Rabosa a estas horas y en este día primaveral.
Dejamos la civilización y la contemplación para continuar por un sendero que bordea la falda sur de Rabosa. Salimos a una pista y en prolongado ascenso alcanzamos el Collado de Amorós y poco después un camino que discurre por la cuerda cimera del Alto de Ponce. Un sendero posterior a media ladera nos conduce a la emita de Catí (ermita de La Purísima).
Desde aquí nos restan algo más de 10 km, ya por fin, de descenso.
Rápidos, divertidos y a ratos técnicos senderos de descenso se suceden junto al barranco del Badallet, con variados y cambiantes firmes (regulares, pedregosos, ...) y morfologías (toboganes, rampas,...).
Pedaleamos un corto tramo de asfalto, junto a la casa del Pantano, y nos desviamos por otro divertido sendero que nos saca nuevamente a la carretera, hasta que poco después volvemos a  desviarnos por el cauce de la rambla de Pusa.
Sorprendente rambla, por la que circula cierto caudal de agua, que nos mantiene entretenidos con su serpenteante sendero durante otros cuantos kilométros.
Un tramo de camino y otros cortos senderos nos separan de Petrer.
En resumen, una variada, entretenida y dura ruta, recomendable solo para aficionados al ciclismo de montaña, que permite ascender a las cumbres sur y norte del Cid, al tiempo que nos acerca a Rabosa y ermita de Catí, para finalmente disfrutar, durante más de 10 kilómetros, de los rápidos, entretenidos y divertidos senderos de descenso del barranco del Badallet y la rambla de Pusa. Estos últimos, desconocidos hasta ahora para nosotros, han sido otra más de las gratas sorpresas del día y la ruta.

Track: Aquí.

Datos prácticos:
Distancia: 42 km
Desnivel acumulado: 1.460 m            Altura máxima: 1.145 m
Tiempo en movimiento: 04:25 h        Velocidad media (mov): 9,7 Km/h.
IBP: 145
Dificultad física y técnica Alta.
Observaciones: Tramo de porteo (bici-trekking) en el ascenso y descenso del Cid y Mesa del Cid, así como algún tramo puntual del resto del recorrido. Ciclabilidad: 96-97 %.